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Es un hecho. No siempre los embarazos llegan cuando nosotros queremos. Muchas veces pensamos que quedar embarazadas es muy fácil, si hacemos lo que hay que hacer, si estamos pendientes de la fecha de ovulación, etc. Pero hay distintos factores que alteran lo que habíamos planificado.

 

Según las estadísticas, alrededor del 90% de las mujeres logra el embarazo luego de un año de tener relaciones sexuales regulares, sin protección.  Las emociones durante este período de búsqueda pueden ser muchas, dependiendo de la personalidad, tolerancia a la frustración y el manejo que tengamos de nuestra propia ansiedad.

 

¿Busco pero no pasa nada, qué hago?

Como no podemos controlar la fecha exacta de cuándo sucederá, lo ideal es que podamos relajarnos y disfrutar de la búsqueda. Esto implica poder imaginar cómo será concretar nuestro proyecto de familia, cómo seremos como mamás y papás, cómo será la vida de a tres, qué cambios haremos con respecto al trabajo y a las rutinas, etc.

Es importante entender que, durante el período de búsqueda, tenemos la posibilidad de focalizar nuestra atención y energía en la vida de pareja y otros proyectos. Pensar únicamente (y obsesivamente) en el embarazo, genera mucho estrés. Nunca es bueno, perder el interés por actividades individuales que sean gratificantes. Ya sea en el embarazado o durante la maternidad.

Es un buen ejercicio no posponer iniciativas personales durante la búsqueda, ni dejar en stand by actividades que pueden aportarnos la posibilidad de distraernos y relajarnos. Por ejemplo, tener una actividad física regular nos ayudará a tener una vida más saludable, disminuir los niveles de depresión y ansiedad y controlar el sobrepeso (uno de los factores que puede influir negativamente en la fertilidad). Propiciar salidas con amigas, comenzar algún curso o hobby, aprender ejercicios de relajación y respiración, salir solos en pareja, etc.

Si el embarazo no llega después de un año de búsqueda, lo recomendable es recurrir a un médico especialista en fertilidad para que pueda orientarte acerca de los motivos que podrían estar causando infertilidad. Seguramente, el médico te pedirá estudios, pruebas de diagnóstico y luego, podrá indicarte qué camino seguir.

¿Qué pasa con la ansiedad?

El plan de buscar el embarazo representa, sin duda alguna, un cambio. La idea de un cambio en la vida muchas veces genera incertidumbre, y con la incertidumbre, llega la ansiedad.  En la etapa de preconcepción, mientras esperamos que llegue la confirmación, muchas mujeres sienten niveles de ansiedad elevados. Mes tras mes se vuelven más alertas, se preocupan excesivamente y tienen pensamientos negativos acerca de la probabilidad de lograrlo.

También pueden aparecer conductas como chequear la ovulación a través de tests especiales, realizar consultas médicas a especialistas en reproducción antes de tiempo, conductas de reaseguro, etc.

Al comportarnos de esta manera, estamos renunciando a la posibilidad de sorprendernos y deteriorando nuestra calidad de vida. Tratemos de pensar al embarazo como un objetivo a mediano plazo, y no condicionar la vida en función de aquello que no sabemos cuándo va a suceder. Tampoco es adecuado evitar tomar decisiones o posponer actividades.

Si estás viviendo esta etapa con mucho estrés y nerviosismo y sientes que no podes controlar tus pensamientos negativos y tu ansiedad, es necesario que realices una consulta con un psicólogo especializado para poder vivir la búsqueda y el futuro embarazo de una manera saludable.

 

 

 

 


Por www.materna.com.ar

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