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Junto a los golpes de calor, el agotamiento, la deshidratación, los sarpullidos, las quemaduras y los desmayos son comunes durante las temporadas de calor. Conocer los peligros ayuda a evitar riesgos.

Resulta que, al final, Bruce Lee –leyenda de las artes marciales, cuya frase “be water, my friend” se hizo famosa – no murió, como recogían la mayoría de versiones, por un edema cerebral provocado por sensibilidad a un analgésico, sino por un golpe de calor. El día de su muerte, le filmaban en una zona donde habían apagado el aire acondicionado. Salió con fiebre alta, tan mareado que cayó al suelo sin conocimiento.

Deshidratación

Cuando hace mucho calor, sudas y, con el sudor, eliminas agua y electrolitos indispensables, como el sodio, el potasio o el magnesio. Sed intensa; pocas visitas al baño para orinar; boca, lengua y ojos secos; confusión y mareo… son síntomas de deshidratación. ¿Qué hacer en ese caso? Busca la sombra y el fresco y toma una bebida rehidratante que te permita recuperar los electrolitos perdidos. Si los síntomas son intensos y no desaparecen, ve a tu centro de salud o a urgencias.

Agotamiento

Se da en personas que trabajan o hacen ejercicio al exterior en días de mucho calor, porque, en el intento de refrescarse, el cuerpo elimina mucha agua y electrolitos a través del sudor. Piel pálida y húmeda, cansancio, debilidad, náuseas, cefaleas, calambres y confusión mental son sus síntomas, junto con algo de fiebre. ¿Qué hacer? Refréscate bajo la ducha (también puedes hacerlo con un pulverizador), toma una bebida rehidratante y túmbate a la sombra. Si no lo haces, puede derivar a golpe de calor.

Golpe de calor

Es la consecuencia más grave. Los síntomas son temperatura corporal de 40ºC o más, piel caliente y seca (no hay sudor), pulso rápido, náuseas y vómitos, confusión y hasta pérdida de conocimiento. ¿Qué hacer? Llama a urgencias, mientras llega la ayuda, traslada a la persona afectada a un sitio aireado y fresco, quítale ropa, túmbala con los pies en alto y mójale la piel con agua mientras le abanicas o le aplicas compresas frías en el cuello, axilas, ingles y cabeza. Si no se atiende pronto, el problema puede derivar en coma y fallecimiento.

Sarpullido (miliaria)

Suele darse en climas calurosos y húmedos, cuando los poros (conductos sudoríparos) se obstruyen y el sudor queda atrapado bajo la piel. Ampollitas y bultos rojizos son sus síntomas, que pueden provocar picor. Aparecen sobre todo en axilas, ingles, cuello, el interior de los codos y bajo los pechos. ¿Qué hacer? Por lo general, la erupción desaparece por sí sola. Para evitarla, mantente lo más fresca y seca que puedas, con prendas holgadas de tejidos naturales. Si no remite o si hay signos de infección (como fiebre o pus) acude al médico.

Desmayos

El riesgo aumenta si viajas a climas muy cálidos (¡poca gente es consciente de que en realidad necesitamos varias semanas para acostumbrarnos a ellos!). En realidad, el desmayo se produce porque el sudor reduce el aporte de sangre al cerebro. ¡Recuerda que el 80% de la sangre es agua! ¿Qué hacer? Busca la sombra, túmbate con los pies más altos que la cabeza y toma despacio una bebida rehidratante o un refresco isotónico.

Quemaduras

Enrojecimiento, picor, dolor e incluso ampollas, fiebre y náuseas son la consecuencia de la sobreexposición al sol, además de arrugas, manchas cutáneas y aumento de riesgo de melanoma a largo plazo. ¡Y los riesgos no desaparecen con cielos grises, porque el 90% de la radiación UV penetra a través de las nubes y la bruma! ¿Qué hacer? Para conseguir la vitamina D que tu salud necesita, basta con que tomes 20min de sol al día. Luego, busca la sombra y mantente hidratada. Y recuerda que el FPS de las cremas solares solo indica el tiempo que puedes exponerte al sol sin quemarte. ¡No son la protección total!

Edema por calor

Piel tirante e hinchazón en piernas, pies y dedos de las manos son típicos en días de calor. Eso pasa porque el calor dilata los vasos sanguíneos y también porque dificulta el retorno de la sangre desde las extremidades al corazón y, como consecuencia, la sangre se acumula en ellas. Además, como en el caso del sarpullido, también se obstruyen los poros. ¿Qué puedes hacer? Para empezar, tomártelo con calma. No suele ser grave y generalmente los síntomas desaparecen cuando volvemos a casa y nos tumbamos a la fresca con los pies en alto. Pero si hecho esto no mejoras, consulta al médico para que descarte un problema renal, cardiaco u otras posibles causas.

Evita la cafeína y el alcohol

  • Come ligero y más a menudo (verduras, frutas, ensaladas, gazpachos, yogures, kéfir, pescados a la plancha, revueltos …son algunas opciones).
  • Lleva ropa holgada de tejidos naturales y colores claros.
  • No hagas ejercicio en exteriores en horas de sol y calor.
  • Bebe mucha agua. Una orina muy amarilla o anaranjada indica deshidratación.
  • ¡Jamás dejes a un niño o a un perro solos en un coche! Con una temperatura exterior de 21 ºC, el interior puede superar los 45 ºC en 1 h. (Si los ves, llama enseguida a emergencias y sigue sus indicaciones). Los bebés y niños pequeños tienen menos glándulas sudoríparas y son muy vulnerables a las altas temperaturas. Hay que mantenerlos bien hidratados, vestirlos con prendas frescas, sacarlos temprano (cuando no hace mucho calor) y luego tenerlos al fresco. Estos tres signos ayudan a identificar la deshidratación: lloros sin lágrimas, pocos pañales mojados y ojos y mejillas hundidos.
  • Visita a personas mayores de tu entorno que viven solas, en casas poco aireadas y/o sin aire acondicionado, para ver si están bien.

Cómo preparar una bebida rehidratante casera

  • Añade dos cucharadas de azúcar, media cucharadita de sal, media cucharadita de bicarbonato y una tacita de zumo de limón a un litro de agua. Remueve bien y mantenla fresca. Las bebidas isotónicas ayudan también a recuperar el agua y los electrolitos perdidos con el sudor.

 

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