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La vitrificación de óvulos permite la preservación de la fertilidad a mujeres que deben o quieren posponer la maternidad.

En un contexto de pareja estable, manteniendo relaciones sexuales habituales en las que ambos llevan una vida saludable y pasados los 38 años de la mujer, las posibilidades de tener un embarazo al año son de un diez por ciento. Cuando alcanza los 40, el índice se reduce a un siete por ciento. Al llegar a los 42, las posibilidades son prácticamente inexistentes.

En este sentido, el escenario de la edad reproductiva social es bien distinto. El estilo de vida actual de la mujer está orientado, también, al desarrollo profesional y a disfrutar de su ocio y aspiraciones de todo tipo. En definitiva, a retrasar la primera maternidad, lo que, a su vez, puede suponer el riesgo de renunciar a la maternidad. Aunque la vitrificación está tomando cada vez más notoriedad ante la evidencia de estos cambios sociales, aún sigue faltando información para acceder a este tipo de tratamiento que es una forma de guardar un proyecto de futuro.

La vitrificación consiste en un proceso de conservación a muy baja temperatura, sin congelación, a través de una extrema elevación de la viscosidad durante el enfriamiento, que se realiza a gran velocidad. Esta técnica permite posponer la maternidad, tras un tratamiento oncológico o cualquier otro motivo, mediante la conservación de los gametos femeninos y embriones de forma prolongada y con todas las garantías.

Aquí te dejamos un link en dónde podrás encontrar una opción para lograr preservar tus ovocitos y poder postergar tu maternidad.

 

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